
El día 24 del mes de septiembre me encontraba caminando rumbo a un botanero ubicado en la esquina de Valsequillo y la 14 Sur de nombre "WILO" -nombre que al parecer no tiene el mismo significado que se le da a su homonimo femenino- con tres de amigas de la universidad, K, V y V1, para festejar el cumpleaños de V. En el transcurso de nuestro caminar dos de ellas me inquirieron sobre un tema que es un tanto incómodo para mí: el matrimonio. K y V1 me preguntaron, más bien afirmaron que yo iba a terminar "casado" con V, debido a muchos motivos que al parecer son un tanto confusos y de los que no voy a comentar en está ocasión, pero que agregaré la expresión que dije en el momento que K y V1 hicieron dicho comentario: ¡NO! Tan complejo porque fue un grito de molestia y exasperación y tan irritable porque ya he tenido en pocas ocasiones con V para decirle mi desprecio hacia ese vínculo tan rídiculo, anti-liberal y sin sentido. En fin, dicho "NO" nunca tuvó un argumento que lo justificara, y por lo que es este el momento para aclarar mi repulsión hacía ese compromiso que lo califican "del más importante que tendremos en la vida".
Primero, la costumbre de contraer nupcias es sólo eso, una costumbre. Quiza no soy la persona más apropiada para decir que muchas de las costumbres han dejado de tener un motivo realmente necesario, además de que la esperanza social de que todos los hombres y mujeres términemos en un altar jurandónos dizque amor eterno mehace imaginar (aunque no lo crean también puedo relizar ese proceso mental) que no podemos fijarnos por nosotros mismos un camino, es decir, que tenemos que casarnos porque sí y porque mi mamá me dijo que lo hiciera y por que el matrimonio da una buena imagen de nuestra persona.
Segundo, el estado mete sus narices en la relación de las personas. El estado es una organización que me parece necesaria en ciertos casos comos los de evitar hambre, ignorancia, homicidios, suicidios, violaciones, guerras, etc., pero, por el contrario, en el caso que aquí estoy tocando debería alejarse un tanto. El estado interviene en la relación entre un hombre y una mujer (también entre gays) de la manera más coactiva y sin escrúpulos que se pueden imaginar. No permite que las personas que quieren poner fin al "casorio" lo hagan; no permite el diviorcio voluntario -esto lo digo para unos cuantos estados como Puebla; no permite que las personas hagan sus vidas de manera libre. Además, el estado castiga el "adulterio" y la "bigamía", formas que expresan que el matrimonio, rol social por excelencia, no satisface las espectativas individuales de cada quien.
Tercero, mujeres, por amor, ¡despierten! Desde que tengo memoria recuerdo que muchos -no todos, aclaro- de los hombres sólo se casan porque quieren tener alguien que haga el trabajo duro en casa; los hombres quieren que las mujeres laven sus ropas (sí, también los calzones), que planchen, que barran, hagan de comer, corten y confeccionen los pantalones para el traje, que, en fin, sean sus esclavas incondicionales a cambio del engaño más grande del mundo. Les juran amor, que siempre serán las reinas del mundo -mientras sea posible, porque nadie esta obligado a lo imposible, dicen para que, si sale mal el plan, salgan bien librados- pero el matrimonio va en contra de esa fuerza que nos hace ser nosostros y salir del yo y hacernos mejores. Después de todo, si las mujeres piensan y reflexionan su estado actual como esposas descubriran que no son sino más que el complemento de un sujeto que no la deja libre ni un momento. Por eso, me pongo de pie ante las divorciadas.
Cuarto, los hijos son un fin del matrimonio, dicen las leyes de nuestro país, además de que los hijos son un motivo de él. Muchos impuberes , mayores o menores de edad, inexpertos, testarudos... creo que la palabra correcta es "PENDEJOS", tiene relaciones sexuales (perdón, "hacen el amor" jajaja) sin protección. En este mundo civilizado, no sé de donde, la globalización ha alcanzado un nivel demasiado extenso no sólo economicamente, sino que también ha penetrado en todos los ambitos que se puedan encontrar, pero aun así, estos calientes (no digo que sea un crimen coger) terminan con una camada de mocosos que no tendrán un futuro confortable porque tarde o temprano sabrán que no son desados, para no decirles que son efecto de un "error". Haganme el favor. Por otra parte, yo no me casaría para tener hijos porque sé perfectamente que ellos no tendrían la vida arreglada; vivirían en un mundo que los puede destrozar.
Por último, mi libertad. No pretendo ser egoísta, pero lo seré. No quiero que una mujer me tenga atado por toda la eternidad, ni quiero que sé me quite la poca amistad que tengo con muchas otras mujeres. No tengo ni pensado compartir toda mí corta existensia con una sóla persona. Creo que aun siendo egoísta puedo decir a mi favor que ¡NO! perderé el tiempo divorciandome, además de que quiero evitar discusiones "normales en los matrimonios" o, incluso, peleas.
Eso es todo. Creo que ahora sí K, V y V1 sabrán los motivos que originaron mi respuesta.
2 comentarios:
El pedo es que lo sabré cuando me case, si es que me caso, ya le dije a mi vieja que hasta que tenga mi doctorado, y mi nivel 3 en el sistema nacional de investigadores, y cuando sea magistrado, y el primer magistrado astronauta mexicano, pero como que no me cree, en fin, por ahí escuché que abogado que no se ha divorciado al menos tres veces no es abogado, así que por eso no me preocupo, además que daño puede hacer casarte cuando lo haces solo por el ritual religioso, dios no te pide alimentos para tu ex mujer.
hahahah super luigi... q te dire--- muy buen articulo, eso les deberian enseñar a las mujeres y a los hombres desde peques..no q las pobres tipas crecen cn la idea de de qrer casarse y ser madres (q hueva)... pero bueno ...un chiste porq la barbie divorciada cuesta mas q la barbie doctora?...porq la divorciada trae todas las cosas del Ken jajajajajajaj ( buuuuu) bueno yaaa byeee...
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