Este veintidós, en muchas partes del mundo, se celebrará una vez más el llamado “Día de la Tierra” por más de 500 millones de personas en 85 países (sólo se toman en cuenta las familiarizadas) que desde 1970 ha sido empujado como un medio de concientización a nivel mundial a cerca de los múltiples efectos producidos por la actividad humana en la naturaleza, así como de esta en la sociedad.La primera vez que se llevó a cabo esta ceremonia fue, como se dijo, en 1970, exactamente el 22 de abril, día del equinoccio de primavera en el polo norte, a propuesta del Senador Gaylord Nelson de los Estados Unidos con el objeto principal de crear una agencia ambiental, la EPA. Pero la historia va más atrás. Ya desde 1962 el mismo Nelson realizaba actividades políticas para que quién era Presidente en ese entonces, John Kenedy, agregará la problemática ambiental como punto prioritario de gobernabilidad. En 1969, aprovechándose del descontento sobre la Guerra en Vietnam, se realizó una manifestación masiva, convocada por él, la cual tuvo repercusión no solo a nivel académico y político, sino social. A decir de Gladwin Hill: “"La conciencia sobre la crisis medioambiental está arrasando los campus universitarios con una intensidad sólo comparable con el descontento con la Guerra de Vietnam... por ello las oficinas del senador Gaylord Nelson planifican un día nacional para conversar sobre los problemas medio ambientales... para la próxima primavera."
Y llegó la primavera y se conmemoró por vez primera el “Día de la Tierra”, además de que en ese mismo año de crea la EPA por Richard Nixon, y se promulga la Acta del Aire Limpio, todas con el objeto de proteger el ambiente y la salud pública. Dicha conmemoración ha dado como resultado una serie de acontecimientos importantes respecto al tema, por ejemplo, la celebración de las Reuniones en Estocolmo, Brasil, Viena, Johannesburgo, Kioto, Nueva York, la más reciente en Copenhague, etc., para que todos los gobiernos del mundo incluyan en sus agendas políticas la movilización sobre la conservación de la naturaleza, así como evitar realizar actividades contaminantes, y en caso de posibilidad de restauración. Además, la Organización Internacional más importante, la ONU, no se quedó atrás; en 1971 se firmó la proclamación por la que reconoce el “Día de la Tierra” el 21 de abril, y desde ese entonces, suena la Campana de la Paz al inicio del equinoccio ecuatorial.
En la actualidad, con ya cuarenta años de que se celebra el “Día de la Tierra”, el objetivo ya no es festejarlo, sino ir más allá de las fronteras del tiempo. Lo que se busca es en esencia que todos los días, a cualquier hora hagamos algo para seguir conservando lo que nos queda. Hoy más que en los años anteriores, el “Día de la Tierra” tiene que ser un momento de reflexión para modificar muchos de nuestros hábitos hogareños y sociales, partiendo desde un principio por seguir la regla de las “3R”, cambiar nuestros focos incandescentes por ahorrativos o apagarlos cuando no los necesitamos y apoyar la ley que los prohíbe, no tirar basura en la calle y, sobre todo, darle a nuestra casa un apoyo para su subsistencia, porque aunque no lo parezca, también nos necesita.
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